En un proceso de divorcio, una manera efectiva de determinación de la situación de los hijos durante el divorcio es mediante el Acuerdo Regulador de Divorcio; en ese sentido, es crucial que cualquier acuerdo entre los padres se alinee con el interés superior del niño, asegurando su bienestar y desarrollo integral.
Ahora bien, de acuerdo al Artículo 212 del Código de las Familias y del Proceso Familiar, la autoridad judicial tiene la tarea de determinar la situación de los hijos, considerando lo que mejor sirva para su cuidado, interés moral y material. Exista o no el acuerdo regulador, la autoridad judicial tomará la decisión final sobre los hijos menores de edad.
En un divorcio judicial contencioso, la custodia de los hijos menores se otorga al padre o a la madre que ofrezca mayores garantías para su cuidado e interés. Con relación al otro cónyuge, se le manda a contribuir a proveer la asistencia familiar. Esto subraya la importancia de considerar las capacidades de cada progenitor para proveer un entorno seguro y propicio para el desarrollo de los menores. Ahora bien, ampliando las posibilidades de cuidado en función del mejor interés del niño, se permite que la custodia sea confiada a otras personas según lo establecido en el Código Niña, Niño y Adolescente.
